Valencia ha sido tradicionalmente tierra de huerta y de naranjas. La luz y lo floreado de Valencia ha sido retratado por muchísimos artistas y estandarte de la valencianía durante muchos años. Pero el inicio del siglo XXI viene acompañado de la falta de agua, una sequía que se está haciendo estructural y que daña mucho no solo el paisaje sino la economía valenciana. Así, las políticas para atajar o por lo menos sobrellevar la falta de agua. Además de las medidas de concienciación tanto en escuelas como en la calle, se debe actuar predicando con el ejemplo. Por ello en Valencia se ha instaurado el riego por goteo, salvo en los arrozales donde no era posible evitar el riego por inundación tradicional.

Asimismo, en el caso de los campos deportivos municipales, y ya en muchos parques infantiles urbanos, se ha sustituido el césped natural por el cesped artificial. Esta superficie supone un importante ahorro no solo económico sino principalmente ecológico. Así los campos deportivos municipales en Valencia se están convirtiendo al césped artificial. Al ahorro de agua se añade el de no requerir ni abonos ni fertilizantes, ni tampoco pesadas máquinas de mantenimiento y su consecuente gasto energético. Todas estas ventajas se hacen más evidentes conforme más grande es el campo o mayor es su uso, por ello los campos deportivos municipales son las principales zonas de cesped artificial en Valencia, tal como podemos comprobar paseando por los jardines del Rio Turia, donde todos los campos de futbol y espacios de juego son ya de cesped artificial, una superfcie que tiene una vida util de 12 años de media.